Primavera 2021
Federico Cantú Garza
La Escuela Mexicana de Pintura Y Escultura no solo lego una riqueza incalculable en patrimonio artístico, de paso logro generar una riqueza económica nunca antes vista.
Decía Cantú: Antes de conocer a Inés Amor yo viví años en Paris donde vi morir de hambre amigos tan cercanos como Cesar Vallejo. Inés nos hizo valer como artistas cuando se ganaba mas siendo profesor de idiomas.
En 1948 con animo de sumergirse en el universo de las culturas mesoamericanas,
Federico Cantú , pinta las primeras versiones de Xilonen , Xochipilli y la Luna Coyolxauhqui , esta iconografía dará forma a los murales Teotleco de 1950 y que posteriormente integrara a las Enseñanzas de Quetzalcóatl . Ya en 1960 inaugura en la Unidad Independencia IMSS los relieves que adornan el Teatro Independencia
Pronto el proyecto IMSS lo lleva a desarrollar una serie de relieves en Nuevo León y de ahí a los Altares , en el camino de la carretera Linares – Galeana donde esculpe otra gran obra monumental con Ceres- Chicomecóatl
como figura central
Los Altares
Colindaban las huertas de las casas de Edelmiro Rangel y Adolfo Cantú Jáuregui, padres de Raúl Rangel Frías y Federico Cantú, respectivamente. De allí nació la amistad de estos prohombres de la cultura local.
Entusiasmado finalmente por la idea de Federico, don Raúl le recordó al artista que sólo contaban con 250 mil pesos, pero que agregaría 100 mil pesos más.
"¡Yo pongo el resto!", comentó Cantú, hijo de la escritora María Luisa Garza "Loreley", quien pondría de su bolsillo 45 mil pesos. "¡Nomás por darme el gusto!".
Cuando el Maestro Cantú cumple 50 años en marzo de 1957, ya es considerado uno de los mas grandes maestros del arte en el siglo XX , su obra ya esta incluida en los mas prestigiados museos del mundo , asi como su obra sacra en el Museo Vaticano , sin embargo la inmortalidad la alcanzara con la obra Nuestra Señora del IMSS, que realizó en el Seguro Social junto con grandes relieves como Las enseñanzas de Quetzalcóatl y la tita de la peregrinación.
Su obra la recordamos también en la Iglesia Purísima de Monterrey, En los desparecidos relieves de Los Altares, asi como las obras murales pertenecientes hoy al Museo de Historia , Pinacoteca , Museo de Linares, Y por supuestos las ya citadas en esta Universidad.
Hoy se celebra el dogma de la Purísima Concepción de María.-
¡Misterio raro que, en tu Iglesia oculto,
guarda en fin su venerable culto!
Sabe que el Sumo Hacedor se agrada de que sus fieles en continua duda este misterio ignoren, y que el celo
de cada cual y devoción sagradamejor se manifieste en lo que duda, hasta que el tiempo, obedeciendo al cielo,
rompa el confuso velo a la verdad, y la descubra clara,
y algún prelado de tu Iglesia pía, esuelva, ¡oh tiempo alegre!, que María
por excepción y preeminencia rara,
fue, siendo madre de la gracia y vida, sin mancha de pecado concebida.
(“Canción a la Purísima Concepción de Nuestra Señora en el día de San Pedro ad Vincula”, por Juan de Jáuregui, 1617.)
Pío IX, contemplando el mar agitado de Gaeta, escuchó y meditó las palabras del cardenal Luigi Lambruschini: 'Beatísimo Padre, Usted no podrá curar el mundo sino con la proclamación del dogma de la Inmaculada Concepción. Sólo esta definición dogmática podrá restablecer el sentido de las verdades cristianas y retraer las inteligencias de las sendas del naturalismo en las que se pierden.”
Buscó entre nieve virgen la pureza y no le pareció bastante pura.
Buscó en el sol la luz y la belleza y no le satisfizo su hermosura.
Sacó del mar la perla más preciosa, mandó tallar a un ángel un diamante
y aún le pareció muy poca cosa,
pues para Madre suya ¿qué hay bastante?
La gracia matizada de mil flores,
llevó hasta su paleta en un momento; mas no halló el Dios artista los colores
que Ella mereció en su pensamiento. Inmensa contempló desde una estrella,
la insólita grandeza del abismo y no quiso ver más, pues para Ella,
pequeño le pareció el cielo mismo.
Entonces, fue sacando de su seno tesoros de belleza no creada.
Y con todo lo más grande y lo más bueno,
la hizo, como Él, INMACULADA.
La Egiptología en la obra de Federico Cantú
A 100 años del Muralismo
Adoración al sol Ameneofis IV – Nefertiti
Pintura al Fresco 1951
Colección Patrimonio del estado de Nuevo León - CONARTE
A principios de 1798, Napoleón Bonaparte era un joven y popular general recién llegado de una exitosa campaña en Italia. Sin embargo, su carisma y sus ambiciones políticas eran tales que inquietaban al Directorio que regía Francia. Así pues, con el objetivo de alejarle de los círculos conspiradores de la capital, el Directorio le propuso proyectar la invasión de Gran Bretaña. Napoleón desestimó el plan por la superioridad naval del país vecino, pero sí estudió la forma de debilitarlo, sobre todo económicamente, una idea a la que no dejaría de dar vueltas el resto de su vida. En aquellos momentos Gran Bretaña, perdidas sus colonias americanas, dependía en gran medida de las materias primas procedentes de la India. Napoleón pensó que si lograba cortar la comunicación con su colonia asiática, el Imperio británico acabaría estrangulado. La forma de hacerlo era conquistando Egipto y Siria, entonces bajo soberanía otomana.
La Campaña de Egipto y Siria (1798-1801) fue una expedición militar francesa llevada a cabo por el general Napoleón Bonaparte y sus sucesores, cuyo objetivo era conquistar Egipto para cerrar a los británicos el camino a la India en el marco de la lucha contra Gran Bretaña, única potencia hostil a la Francia revolucionaria. La expedición terminó siendo un fracaso, pero gracias a ella Europa pudo redescubrir las maravillas de la antigüedad faraónica.
A principios de 1798, Napoleón Bonaparte era un joven y popular general recién llegado de una exitosa campaña en Italia. Sin embargo, su carisma y sus ambiciones políticas eran tales que inquietaban al Directorio que regía Francia. Así pues, con el objetivo de alejarle de los círculos conspiradores de la capital, el Directorio le propuso proyectar la invasión de Gran Bretaña. Napoleón desestimó el plan por la superioridad naval del país vecino, pero sí estudió la forma de debilitarlo, sobre todo económicamente, una idea a la que no dejaría de dar vueltas el resto de su vida. En aquellos momentos Gran Bretaña, perdidas sus colonias americanas, dependía en gran medida de las materias primas procedentes de la India. Napoleón pensó que si lograba cortar la comunicación con su colonia asiática, el Imperio británico acabaría estrangulado. La forma de hacerlo era conquistando Egipto y Siria, entonces bajo soberanía otomana, y desde allí pasar a la India. Presentó el plan al Directorio. La idea era arriesgada, teniendo en cuenta que el Mediterráneo lo controlaba la escuadra británica, pero el órgano ejecutivo dio luz verde al proyecto.
Pasados dos siglos, quizá lo único positivo de aquella aventura, aunque no fuera el objetivo de Napoleón, es que sirvió para que Europa redescubriera las maravillas del antiguo Egipto y se diera un serio impulso a la Egiptología.
Neferjeperura Amenhotep, también conocido como Ajenatón, Akhenatón o Akenatón, Amenhotep IV o Amenofis IV, fue el décimo faraón de la dinastía XVIII de Egipto. Su reinado está datado en torno al 1353-1336 a. C. y pertenece al periodo denominado Imperio Nuevo. En el cuarto año de su reinado, cambió su nombre a Neferjeperura Ajenatón.
Dentro de la historia del Antiguo Egipto, su reinado inicia el denominado Período de Amarna, debido al nombre árabe actual del lugar elegido para fundar la nueva capital: la ciudad de Ajetatón, esto es, «Horizonte de Atón». Es célebre por haber impulsado transformaciones radicales en la sociedad egipcia, al convertir al dios Atón en la única deidad del culto oficial del Estado, en perjuicio del, hasta el momento, predominante culto a Amón. El nuevo culto se centraba en la superioridad del dios Atón por encima de los demás dioses egipcios, es decir, una religión con una base monoteísta, dejando al resto del panteón egipcio fuera de todo culto. El propio faraón sería el intermediario del dios. Este cambio tuvo grandes consecuencias. Hubo fuertes discrepancias entre la sociedad, ya que se había eliminado de cuajo el culto a los antiguos dioses, muy arraigado entre la población que hasta ese momento era politeísta. Es el primer reformador religioso del que se tiene registro histórico. Su reinado no solo implicó cambios en el ámbito religioso, sino también reformas políticas y artísticas.
Aunque tardíamente descubierto y todavía poco conocido, está considerado por muchos historiadores, arqueólogos y escritores como uno de los faraones más interesantes.
El cargo de Gran Esposa Real (Ta hemet nesu) fue ejercido por Nefertiti, a quien históricamente se le ha adjudicado una gran belleza física y unas grandes dotes como gobernante. Con ella, la figura de la Gran Esposa Real alcanzó cotas nunca vistas, como lo demuestra el hecho de que haya registros con los nombres de Ajenatón y Nefertiti en cartuchos reales, algo inusual en otros reinados. Una teoría sostiene que llegó a ser corregente junto a su marido, con el nombre de Neferneferuatón
Neferneferuatón Nefertiti (c. 1370 a. C.-c. 1330 a. C.) fue una reina de la dinastía XVIII de Egipto, la primera gran esposa real de Akenatón.
Su papel político y/o religioso en el desarrollo de la experiencia amarniana fue fundamental.
Su reinado se distingue por la frecuencia con que se realizaron representaciones monumentales que evocaban a la pareja real en la intimidad, y en especial la proximidad de sus hijas (jamás antes de esa época el arte oficial había representado a los soberanos en escenas familiares y privadas).
Algunos egiptólogos creen que ella fue la persona que reinó con el nombre de Semenejkara, que se asociara primero y sucediera brevemente después a Ajenatón (Akenatón) tras su muerte. Sí hay acuerdo en cuanto a su influencia en el reinado de Ajenatón, como gran esposa real. Su desaparición de las representaciones coincide con la asociación al mando de Semenejkara, que es también la primera mención de este personaje, lo que ha dado lugar a suponer tal identidad. El busto de Nefertiti es una de las esculturas egipcias más conocidas. A pesar de sus 3500 años de antigüedad, conserva los colores originales.








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